¿Ficción o realidad?

•mayo 5, 2010 • Dejar un comentario

Jorge Javier Vázquez, presentador y licenciado en filología hispánica dijo el pasado mes de septiembre “yo no hago telebasura sino neorrealismo”.  He decidido escoger esta frase para hacer mi entrada de hoy porque me parece bastante interesante, pues estoy de acuerdo en cierta medida con algo de lo que dice, y en contra de algún otro aspecto.

La telebasura no nació ayer, ni tampoco hace dos día, ya existía cuando yo tenía seis o siete años( ahora tengo dieciocho); con esto quiero decir que no es igual la telebasura de hace unos años y la de ahora, pues como bien digo al inicio de mi blog la nueva telebasura ha llegado.

Con respecto a lo que dice Jorge Javier, estoy de acuerdo con él en el sentido de que el concepto de “telebasura” ha quedado un poco anticuado pero considero que neorrealismo no es la mejor manera de renovar el término. Neorrealismo significa “nueva realidad” y creo que lo que la nueva telebasura hace en estos momentos no es precisamente representar la realidad sino los casos más extraños y alejados de lo que puede ser la vida cotidiana de una persona. Crean ambientes caseros, comida, sillas, sofás, mesas, etc., tratando de representar la realidad de personas cotilleando en el salón o patio de una casa; sin embargo el contenido y la forma de los programas hacen que estos se conviertan en ficción más que en realidad.

¿Desde cúando tantísimos chicos guapos y chicas estupendísimas necesitan ir a programas para encontrar su “verdadero amor”?¿ Desde cuándo tantas personas son capaces de enamorarse delante de unas cámaras que les observan durante sus citas y diálogos?. Sinceramente: no son más que actores, actrices, o simplemente personas con ganas de aparecer en televisión y si es posible convertirse en un personaje de interes para la telebasura.

Es cierto que la telebasura es un concepto obsoleto, porque al igual que el resto de cosas, evoluciona; pero neorrealismo me parece un término demasiado fuerte para designar algo que cada vez se aleja más de la realidad y nos adentra en un mundo ficticio.

La batalla de la televisión basura

•mayo 4, 2010 • Dejar un comentario

Hoy me toca hablar de lo que hemos visto en clase, que está estrechamente relacionado con el ciberactivismo y las manifestaciones que se han ido convocando en los últimos años gracias al uso generalizado de las nuevas tecnologías de la información. He decidido relacionarlo directamente con el tema que desarrollo en mi blog, la telebasura, y aunque resulte bastante complicado me gustaria realizar una comparación entre las manifestaciones y la televisión basura.

La telebasura es capaz de hacer coincidir grandes masas de espectadores ante la pantalla, utilizando cualquier tema de interes general, ya sea político o social,  para captar la máxima audiencia posible; en las manifestaciones también se reunen grandes masas de personas convocadas en numerosas ocasiones por los medios de comunicación, la diferencia reside en que las manifestaciones se realizan para defender unos ideales, valores o derechos y los programas de la televisión basura para defender las verdades o rumores sobre vidas de famosos.

Otras de las características que podríamos comparar sería que en las manifestaciones las personas se terminan dejando llevar por la masa, llegando a veces al límite de determinadas situaciones y perdiendo el control. Lo mismo sucede en los programas telebasura, comienzan a enzarzarse los unos con los otros, y si uno tiene una reacción arisca o indebida el otro le contestará con una reacción más inadecuada aún.

La violencia también se produce en numerosas ocasiones en manifestaciones, son grupos reducidos de personas que realmente no van a defender sus derechos, ni valores; simplemente van “a liarla”. En televisión también se han visto programas en los que la violencia ha sido la protagonista, con la violencia me refiero sobre todo a la verbal, pues la otra se suele quedar tras las cámaras.

Aun así todo esto no es más que una sencilla comparación en la que trato de criticar, de nuevo, aspectos que considero injustificados y serios en el mundo de la televisión, como es la pérdida del control, la violencia verbal, la reunión de personas para la crítica de otras muchas, etc.

¿Papá, mamá, por qué veis eso?

•mayo 3, 2010 • Dejar un comentario

                         

El pasado viernes entré en el salón al llegar a mi casa y no os vais a creer lo que ví: a mis dos padres viendo “Sálvame”. Me acerqué a ellos y les pregunté ¿por qué estáis viéndolo? (ellos ya conocen mi rechazo a ese tipo de programas), y me contestaron: nada, reírnos un rato con la Estéban y Jorge Javier. Al poco tiempo volví al salón y estaban los dos durmiendo, no tardaron más de diez minutos en dormirse desde que lo pusieron.

Creo que este tipo de anécdotas son las que me sirven para determinar que éste tipo de periodismo y de programas no son más que terapias para relajar a los espectadores y proporcionarles una pequeña dosis de risa y entretenimiento, pero me resulta complicado pensar que no pueden crearse otro tipo de programas que relajen a los telespectadores y a la vez les entretengan.

Si nos fijamos un poco más todos los programas de este tipo tienen éxito gracias a dos o tres personas que destacan en él. En el caso de “Sálvame” gracias a Belén Estéban o Jorge Javier; de hecho las semanas que “la Estéban” no puede ir, las audiencias bajan considerablemente.

El programa que consiste en conquistar a “Álvaro Escassi” ha sido posible por el morbo que este personaje público suscita, pues no creo que sea de gran interés enterarnos todas las semanas de su vida sentimental con las mujeres.  Y así sucede con el resto…

Si estos programas de verdad valiesen la pena, y tuviesen buen fondo sobrevivirían sin la existencia de los personajes clave; como ha sucedido en otros programas o series (Aída, serie en la que su protagonista lleva casi dos temporadas fuera).

Aún así considero que de todo esto hay que aprender. El principal problema es que en un futuro no soy capaz de verme trabajando en esos programas y disfrutando de mi trabajo, mis expectativas no son esas, y precisamente por eso supongo que tengo más rechazo a todo este tipo de programas. Por todo esto he decidido analizar la telebasura, para entender el motivo del éxito, y si es posible en un futuro hacer, lo que yo considero, buen periodismo, y no esto.

 

La gallina de los huevos de oro

•abril 30, 2010 • 3 comentarios

 Las cadenas de televisión han descubierto la gallina de los huevos de oro, algo nuevo y maravilloso: los escándalos, el morbo, las peleas, el lenguaje mal sonante, el acoso, y la vida íntima de los demás engancha y les gusta a los telespectadores, y por tanto les hace ganar dinero a las cadenas de televisión.

 Todo esto no es más que una fábrica de dinero, los programas telebasura no ganan dinero simplemente por el hecho de enganchar a la audiencia con cotilleos y chismorreos de vidas ajenas sino también gracias a otros servicios, que siento decir, me parecen deprimentes.

 Seguro que alguna vez os habéis fijado en los numerosos mensajes que aparecen debajo de la imagen, en pantalla, de forma continuada a lo largo de todo el programa. Son mensajes que, teóricamente, sirven para permitir que el público desde casa pueda dar su opinión acerca del tema que se está tratando, como ocurre en los debates de Telemadrid sobre política o en otros programas. Sin embargo ¿a qué se dedica la gente en los mensajes de Sálvame o Dónde Estas Corazón? A escribir mensajes a amigos, que no tienen nada que ver con la temática del programa, a insultar a los famosos que han asistido a la cadena, o incluso a los mismos trabajadores del programa. ¿De verdad merece la pena?, debe ser que sí, que les proporciona tantísimo dinero que prefieren seguir con ellos a carecer de un servicio que puede seguir dándoles más negocio, porque no hay otra respuesta. Además son mensajes que nadie suele leer a menudo, pues no aportan nada interesante al debate o programa, por lo único por lo que los mantiene es sencillo: por dinero.

Lo peor de todo esto es que nosotros seguimos viéndolo e incluso hay gente que seguirá participando en este tipo de “foros” o de concursos en los que te dicen “gana un millón de euros si envía la palabra correcta al 55544”.

 Si dejásemos de ser telespectadores basura no existirían tantos programas y series de este tipo. Apaguemos la telebasura antes de que ella nos desconecte.

¿Qué ven y escuchan los niños?

•abril 29, 2010 • Dejar un comentario

                        

 “Quiero que sepas que pienso en ti cuando me lo hago con mi mujer”; “A las mujeres hay que darles caña” o “¿Tienes un condón?Bah!, no importa, tengo este papel de chocolatina” son algunas de las frases que se escuchan en la televisión en horario  de protección infantil, en concreto a las dos del mediodía.

 Cada día son más los niños que se quedan, literalmente “embobados” ante series como Los Simpsons, Futurama o Padre de Familia, series de animación orientadas para un público adulto, pero justificadas por el simple hecho de utilizar dibujos animados en vez de personas reales.

 Sexo, violencia, morbo, sensiblería y humor son algunos de los principales factores que en la actualidad consiguen captar a la audiencia, y como sabemos hoy en día el objetivo principal es conseguir audiencia a costa de cualquier precio. El problema está en que si esto resulta grave en una sociedad adulta, en la sociedad infantil se agrava considerablemente.

Cuando somos pequeños hay dos cosas que hacemos sin duda alguna: la primera es preguntar por todo aquello que vemos o escuchamos y no sabemos lo que es; y la segunda es repetir todo lo que vemos; sinceramente no creo que esto tipo de dibujos animados puedan dar una educación decente a los más pequeños de la sociedad. 

 Y ya ni que hablar de aquellas personas que se hacen famosas por el mero hecho de llamar la atención sea como sea. Hace unos días hice un comentario en el que nombre a Rafa Mora y Belén Estéban, pero qué me dicen de John Cobra, porque a mi me parece increíble que ese tipo de personas puedan estar infectando nuestras pantallas, y que nosotros sin ningún tipo de reparo sigamos viéndolo, y dejando que los niños también lo hagan. Qué harían si el día de mañana un niño les preguntase: ¿oye papá/mamá porqué ese chico es famoso?, porque yo creo que se nos quedaría cara de tontos.

 Sólo pido que pensemos un poco más en el futuro que nos espera. Hace unos años era impensable que los niños pudiesen ver este tipo de series, sin embargo ahora esto es algo bastante habitual para los niños. Me gustaría entonces que nos preguntásemos ¿que televisión y periodismo nos espera?, porque la verdad a mí me gustaría que cambiase bastante….

“Radio Patio”

•abril 28, 2010 • Dejar un comentario

 En las ciudades la vida es más anónima, es habitual no conocer a veces ni a los vecinos de tu mismo portal; por la calle cada día te cruzas con cientos de personas a las que no has visto nunca o no conoces de nada.

 En los pueblos pequeños esto no suele ser así, pues todo el mundo se conoce y entre ellos todo se sabe. Antiguamente existía la costumbre de por las noches, en verano generalmente, salir a la calle a tomar el aire y charlar con los vecinos o amigos tranquilamente sobre todos los temas del pueblo o rumores. Hoy en día en algunos pueblos esto sigue pasando.

 Esta curiosidad por indagar en la vida de los demás parece que nos atrae de manera generalizada, y los programas de prensa rosa se han convertido en un perfecto sustituto de estos momentos de cotilleo.

 Todo cambia, y si antes para comunicarnos a larga distancia enviábamos cartas y ahora lo hacemos a través de Internet, antes para relajarnos salíamos a la puerta a hablar con los vecinos y ahora preferimos sentarnos en el sofá y ver a María Patiño o Mila Ximénez contando cotilleos sobre famosos.

Caer en la tentación

•abril 27, 2010 • Dejar un comentario

 En las primeras ediciones de Gran Hermano era fácil oír el comentario de la gente al respecto, diciendo que, ¿a quién podía gustarle un programa en el que lo único que se veía era a gente normal y corriente hacer su vida en una casa llena de cámaras? Y es cierto que aparentemente no se le veía el mayor interés, no parecía que aquello fuese a tener ningún tipo de emoción.

La inmensa mayoría de la gente decía no ver el programa, ni conocer a los personajes, a los que se les consideraba gente extraña, pues no les importaba exponer su intimidad ante los espectadores.

Pero, llegaron los primeros enfrentamientos entre los habitantes de la casa y aquello parece que cogió temperatura. Algunos ya comentaban con sus compañeros de trabajo las fuertes discusiones entre los concursantes y cómo tal o cual participantes había perdido los nervios, sacando toda la furia que llevaba dentro.

Con el programa de Tómbola, el primero de prensa rosa que cambió el formato, incitando a la discusión entre los periodistas y los invitados, pasó algo parecido: la mayoría de los telespectadores, en un primer momento decían que no les interesaba el contenido.

Sin embargo, hoy en día, ya no importa reconocer que ver un rato Sálvame o Donde Estás Corazón es algo que nos relaja.

Realmente ¿qué nos hace caer en la tentación? ¿Por qué se terminan viendo programas que, por lo general, no nos parecen buenos?

 Lo que atrapa de los reality show es precisamente que al estar durante tantas horas ante las cámaras, los concursantes dejan de actuar y se comportan como realmente son, sacando ante el público todos sus problemas y exponiendo sus frustraciones sin el menor pudor. Esta exhibición hace que el telespectador se vea reflejado en determinados momentos con los participantes, e incluso que llegue a minimizar sus propios problemas, porque en comparación con los que ve, no le parecen tan importantes.

 En los programas de prensa rosa pasa, más o menos lo mismo. Se tratan a personajes famosos, que en algunos casos son hasta envidiados por la gente de a pie, y sin embargo en este tipo de tertulias se exponen sus problemas. Es como si de alguna manera se humanizase al cantante o actor de moda y se pusiese al mismo nivel que cualquier persona que está viendo la tele.

 En el fondo no deja de ser una forma de desdramatizar los problemas que cada cual tiene en su casa y sabiendo, que también están en el resto de las personas, quitarles la importancia que el espectador le da al suyo propio.

 Esto, además se ve claro, en que en cada edición nueva de Gran Hermano o de cualquier reality, intentan mezclar a los personajes más contradictorios posibles para provocar esas reacciones tan fuertes pero quizás tan humanas. Igual que en los programas de prensa rosa, cuantos más enfrentamientos se produzcan y más “trapos sucios” se saquen de los invitados más interés produce en el público y mayor audiencia obtiene el programa.                                                                                              

Pronto, los psicólogos y psiquiatras los prescribirán como terapia de relax.